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[ENTREVISTA, núm. 1366 |
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«En el parque de atracciones Dios
se manifiesta en la sencillez de las personas»
Hermanitas Anna-Amélia y Geneviève,
feriantes en el parque de atracciones Luneur de Roma
Por increíble que parezca, estas dos hermanitas de Jesús
trabajan desde hace 25 años en un parque de atracciones
de Roma. Su presencia entre los feriantes es algo sin precedentes
en la vida consagrada. Siguiendo las huellas de su padre espiritual,
Carlos de Foucauld, las hermanitas Anna-Amélia y Geneviève
se sintieron un día llamadas a vivir su fe en medio de
una realidad aparentemente tan inhóspita como el parque
romano de atracciones Luneur. Allí han sido capaces de
descubrir a Dios en las cosas más sencillas. Hace poco
estuvieron en Barcelona, donde participaron en el VI Congreso
Internacional del Fórum de las organizaciones cristianas
para la Pastoral de Circos y Ferias.
—¿Realmente trabajan en un parque de atracciones?
—Sí, desde hace más de veinte años
trabajamos en el parque de atracciones de Luneur, en Roma. Vivimos
de nuestro trabajo, como Jesús, en contacto con el mundo
de las ferias y los circos.
—¿En qué consiste su trabajo en el parque?
—Tenemos un estand que consiste en una gran pesca. El escenario
es muy particular: al fondo aparece el arca de Noé con
todos los personajes y arriba un gran arco iris con una paloma.
También hay una inscripción con la frase de la Biblia
que dice: «Haré alianza contigo.» Se refiere
a la alianza de paz entre Dios y el hombre. En medio de este escenario
se encuentran los elementos que hay que pescar: personas, flores,
animales... y todo el mundo gana. Entregamos pequeños regalos
muy simples y variados, de barro o madera. El estand se llama
«Noche de luz» y quiere expresar que incluso en la
noche, brilla la luz de Dios.
—¡Qué cosa tan curiosa!
—Nuestra misión consiste en vivir de nuestro trabajo
y vivir en medio de los feriantes, como uno más. El parque
de atracciones de Luneur, en Roma, es como una gran familia, en
la que se establecen entrañables relaciones de amistad.
Al ser un parque fijo, no vivimos en caravanas, sino en un pequeño
apartamento alquilado a las afueras de la ciudad.
—¿Realizan alguna labor evangelizadora?
—Nos preocupamos de que los niños de los feriantes
puedan recibir un poco de catequesis, preparamos eucaristías
y organizamos algunas oraciones, a las que todos los feriantes
son invitados. También impulsamos algunas peregrinaciones.
De todas formas, más que una evangelización explícita,
intentamos sobre todo transmitir a través de nuestro testimonio
y presencia el amor de Dios que habita en nosotras.
—¿Por qué han optado por una opción
de vida religiosa tan poco habitual?
—En Italia somos las primeras religiosas feriantes. Realmente
es algo insólito. Nuestra fraternidad de Hermanitas de
Jesús nació en el Sáhara entre los nómadas,
siguiendo la estela de nuestro padre espiritual, Carlos de Foucauld,
ahora beato. Nuestro carisma nos llamaba a vivir en fraternidad
en medio del mundo del islam. Con el tiempo nos hemos extendido
también por otras realidades «nómadas»
como el mundo de los obreros, los pobres, los inmigrantes... Nosotras
nos sentimos llamadas a vivir en medio de los feriantes y los
trabajadores del circo. Hemos conocido otras realidades, pero
nos sentimos empujadas a vivir la fe en Jesús en el parque
de atracciones. En este lugar intentamos transmitir el gozo de
la fe. En medio de los niños y los jóvenes queremos
ser puerta abierta a la trascendencia. Por el parque pasa gente
de todos los países, de todas las razas, religiones, edades...
hay ricos y pobres. Nuestra «atracción» y nuestra
vida está abierta a todos.
—¿Qué es lo que más les atrae de esta
experiencia?
—Descubrir cómo Dios se manifiesta en la sencillez
de las personas. Aquellos que parecen más lejanos, a veces
son los que están más cerca de Dios. Nosotros abrimos
los oídos y el corazón para ver a Dios en el otro.
Para nosotras es muy importante la acogida. En el parque escuchamos
mucho, acogemos o simplemente sonreímos... Nuestra vocación
es amar a cada persona de la misma manera que Dios nos ama. Queremos
ser contemplativas en medio del mundo.
—De todas formas no debe ser fácil vivir la fe en
un parque de atracciones...
—En el parque la práctica religiosa se hace difícil.
Sin embargo, la fe en Dios y el amor al prójimo, que es
lo esencial, sí está muy presente.
Samuel Gutiérrez
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